WÜSTHOF: pasión, esmero y perfección.

Wüsthof es sinónimo de productos de calidad y duración excepcional. Con prolongados ciclos de vida útil. Sus cuchillos forjados son identificables por el famoso logotipo del tridente. La empresa del tridente encuentra en todo el mundo reconocimiento como especialista en la producción de cuchillos excepcionales.

 

Wüsthof inició su fabricación en el año 1814 en Solingen. Ciudad alemana famosa por su cuchillería de alta calidad. Wüsthof sigue emplazada en esta localidad de Solingen. Donde dispone de un complejo de casi 22.000 m². Con tres centros de producción de alto rendimiento y ultramodernos.

Cuchillos de Solingen tiene denominación de procedencia protegida internacionalmente. Una marca registrada, cuyo propietario es la Cámara de Comercio e Industria de Wuppertal Solingen Remscheid. Recoge: Artículo 1. Principio del Reglamento para la protección del nombre Solingen:

“El nombre Solingen solo puede utilizarse en el ámbito comercial para aquellos artículos de cuchillería, que 1) hayan sido procesados y elaborados en todas sus fases básicas de fabricación en el entorno del área industrial de Solingen y 2) sean apropiados para satisfacer la finalidad de uso específica de su naturaleza de acuerdo con su materia prima y procesamiento.”

 

Wüsthof tiene controles estrictos de calidad, en la fabricación tras cada fase de trabajo. Si no se cumplen los estrictos requisitos de calidad, el cuchillo no sale a la venta. Se requieren más de 40 fases de trabajo hasta conseguir un cuchillo Wüsthof perfectamente forjado. Resultante de una pieza de acero de alta calidad. Además desarrollan un procedimiento especial. Que permite afilar los cuchillos de forma exacta por medio de tecnologías de medición y afilado precisas y perfectas.

Los operarios trabajan estrechamente con los proveedores de sistemas. Construyen nuevas máquinas y sistemas inteligentes de fabricación. Sin embargo, pese a esta tecnología de alto desarrollo. El trabajo manual tiene gran importancia en determinadas fases productivas. Para una cualidad sobresaliente resulta decisivo conjugar ambas facetas.